Pues allí estaba el grupo de tetada, en la embajada, mostrando todos los beneficios de este arte milenario.



El maestro les guió en todo momento e hizo que la experiencia fuera única y excepcional. Es algo que tengo pendiente de probar, pero estoy segura que en cuanto lo pruebe se convertirá en parte de mi vida.
Gracias a todos los que participasteis en esta actividad y a aquellos que fueron a verla.

A la próxima intento unirme…
Besos…
